Lo que queda en la piel
Estas fotografías exploran la huella como lenguaje.
Las manos pintadas, las marcas en la piel, los contrastes de luz y sombra se
convierten en una forma de hablar con la piel.
El cuerpo deja de ser solo cuerpo y pasa a ser superficie de memoria: lo que
toca, lo que ensucia, lo que borra, lo que intenta limpiar.
No hay artificio ni maquillaje, solo la verdad del contacto.
El negro y el blanco no representan extremos, sino presencias que se buscan:
lo que oscurece y lo que revela, lo que da forma y lo que disuelve.
Esta serie no trata de esconderse, sino de mostrar el rastro de lo vivido, de
aquello que deja marca y no se puede del todo borrar.