Nuestra casa, nuestra habitación o nuestro estudio no son solo fondos; son extensiones de nosotros mismos.

El capítulo 4 trata sobre cómo interactuamos con la arquitectura de nuestro refugio. Las líneas de una puerta, el marco de una ventana o la esquina de una pared no son límites, son guías visuales que nos ayudan a encuadrar nuestras emociones.

El orden en el caos

El blanco y negro simplifica los espacios. Una habitación desordenada en color puede ser un caos; en blanco y negro, se convierte en una serie de planos, luces y sombras geométricas.


El Ejercicio: “Líneas que abrazan”

  1. La arquitectura del cuerpo: Busca una esquina o un marco de puerta. Intenta que las líneas rectas de la casa contrasten con las líneas curvas de tu cuerpo.

  2. El juego de marcos: Usa elementos de tu entorno para “encerrarte” (un marco dentro de otro marco). Esto genera una sensación de intimidad profunda o de introspección.

  3. Luz y estructura: Observa cómo las sombras de los objetos (una persiana, una silla, un mueble) se proyectan sobre tu piel. Deja que la geometría de la casa se tatúe temporalmente sobre ti con luz.

Reflexión: ¿Cómo cambia tu mensaje cuando dejas de ser un sujeto aislado y pasas a formar parte de la estructura de tu hogar?

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