Hay una diferencia abismal entre estar frente a la cámara y habitar el espacio que captura la lente.

En el autorretrato, la presencia no tiene que ver con la mirada fija al objetivo, sino con la conciencia del momento. A veces, la presencia más poderosa se siente en una figura de espaldas o en una mirada perdida fuera del cuadro. Es el peso de tu existencia en ese instante.

En el blanco y negro, la presencia es silencio. Un silencio que grita.

Habitar el vacío

Muchas veces llenamos nuestras fotos de objetos por miedo al vacío. Pero en el blanco y negro, el vacío (el espacio negro o blanco puro) es lo que da fuerza a tu figura. Habitar el encuadre es aceptar que tú eres suficiente para llenar la imagen.


El Ejercicio: “El peso del silencio”

  1. El espacio negativo: Configura un encuadre donde tú ocupes solo un tercio de la imagen. Deja que los otros dos tercios sean aire, sombra o pared lisa.

  2. La quietud: Usa el disparador automático con un retardo largo (10 segundos). En esos segundos, no pienses en la foto. Cierra los ojos, respira y, justo antes del clic, ábrelos o simplemente quédate ahí.

  3. El reto: Haz una foto donde no estés “posando”, sino simplemente “estando”. Intenta transmitir peso, como si la gravedad fuera más fuerte en ese rincón.

Reflexión: ¿Sientes que la imagen está vacía o sientes que tu presencia llena todo el cuadro a pesar de ocupar poco espacio?

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